jueves, 25 de enero de 2007

BCN MeTrO

El metro de Barcelona, con sus intercambiadores, sus eternos pasillos y sus modernas y antiguas paradas, es un hábitat natural de una subespecie a la que yo llamaría el "metronita". No hay viaje en el metro en el que (cuando no vas "enlatado") no te fijes en alguien que por hache o por be te llame la atención; me atrevería a afirmar que a nivel sociológico el metro es un entorno que permite hacer un amplio estudio...pero no se trata de ello.
Una anécdota; el pasado martes volvía de la UAB con una amiga y mientras esperábamos los eternos 10 minutos que faltaban para que llegara nuestro metro ocurrió una cosa curiosa en la estación de Diagonal de la L5.
Quien no conozca esta estación debe saber que tiene la característica que al tratarse de una estación intercambiador, tiene una pasarela que hace de techo a los andenes y que a su vez no esta cubierta sino que es como una terraza; de este modo quienes esperan al tren ven a los que pasan por encima de sus cabezas y viceversa.
Pues bien, como decía, mientras esperábamos a nuestro metro, a aquello de las 21:30 de la noche, con el andén a rebosar, un chico se puso a leer en voz alta en la balconada. Primero nadie sabía de dónde venía y todos fuimos mirando hasta localizar al individuo, al principio se oyo un murmullo del estilo "mira el chalado este", pero de loco nada, no sé porque pero al chico se le veía muy cuerdo y mientras hacia una lectura pública fué captando la atención de los pasajeros, quienes una vez comprobado que la lectura no iba dirigida a nadie en concreto, fueron dejándose llevar por las palabras del chico hasta sumirse en silencio: la atención hacia el chico era máxima.
Me pareció una escena curiosa y me gustaría haber visto la escena desde sus ojos.
No me queda otra cosa, que dar las gracias a ese lector desconocido quien con su lectura hizo que 10 minutos de espera pasaran como si nada.

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